Archivos de la Categoría ‘Radiación UV Ozono y el Mar’

CP Ozono

Publicado por Explora Central El 1 de abril de 2009

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Dra. Susana Agustí: “A veces olvidamos que el problema del ozono sigue ahí”

El ozono es esencial para la vida en nuestro planeta. A pesar de que su declive se ha detenido en los últimos años, muchos confunden este proceso con una recuperación real. Cálculos optimistas proyectan una resolución del problema hacia el 2050, lo que para científicos como la Dra. Susana Agustí del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), de Mallorca, LINC GLOBAL, es aún dudoso, porque la composición de la atmósfera ha cambiado y se siguen emitiendo otros gases.

La investigadora lideró un equipo que tuvo la inédita tarea de estudiar los efectos del aumento de la Radiación Ultravioleta -aquella de la que debería protegernos la capa de ozono- sobre los ecosistemas marinos de las aguas australes chilenas y antárticas, a bordo del Crucero Científico Humboldt 2009.

Poblaciones de peces diezmadas, disminución de la producción de plancton y serios impactos sobre la biodiversidad es lo que se proyecta a la hora de hablar sobre los efectos de la Radiación Ultravioleta en los ecosistemas marinos. Consecuencias del cambio global que no han sido estudiados en Chile, y que formaron parte de la bitácora científica de la campaña Humboldt 2009 y contó con el apoyo del Programa EXPLORA de CONCIYT.

El ozono filtra la radiación UV, protege la superficie de los océanos y la tierra, y permite la vida. No es una acumulación de materia sino un proceso de constante formación. En los setenta se descubrió que había otros gases que interactúan con el ozono, destruyéndolo, como los gases que se usan en la industria refrigerante o de uso doméstico en aerosoles, como el óxido nitroso (NOx).

“Se predijo que, producto de la emisión de estos gases, el ozono podría verse afectado entre un 20 y 50 por ciento. Después de años de que el sector industrial responsable de la mayor cantidad de emisiones ridiculizara esta afirmación, en los ochenta se descubrió el agujero de ozono en la Antártica”, explica la científica.

Fruto de un acuerdo logrado en 1985, que implicó la reducción de la emisión de dichos gases, a finales de los 90 se consiguió parar el declive de la concentración de ozono, pero los niveles quedaron bajos, por lo que no ha habido mejoras. El agujero sigue siendo superior al tamaño de Norteamérica. ¿Por qué no se recupera? Por un lado los gases que lo han dañado son de larga vida, por lo que permanecerán por casi un siglo.

“Al disminuir la capa de ozono aumenta la Radiación Ultravioleta Tipo B que llega hacia la Tierra, lo que tiene diversos impactos negativos, que dependen de las dosis recibidas y de la respectiva resistencia que cada organismo tenga a la Radiación Ultravioleta”, dice la investigadora.

Las dosis dependen de la altitud, latitud, la época del año, presencia de nubes, tipo de superficie, la hora del día. A pesar de la carencia de datos históricos, se estima que en el Hemisferio Norte ha aumentado en un 3 a 7 por ciento la exposición de Radiación Ultravioleta; un 9 por ciento, en Chile, Argentina y Australia, y hasta un 15 por ciento, en la Península Antártica.

Recientemente, la NASA elaboró una simulación sobre un mundo sin ozono, proyectando que hubiera sucedido sin la prohibición de la emisión de los cloroflurocarbonos (CFC) y otros químicos en la década ochenta. Según la predicción, hacia el año 2065, habría desaparecido casi dos tercios de la Capa de Ozono y en ciudades como Washington, Madrid o Puerto Montt la radiación ultravioleta sería lo suficientemente fuerte como para causar quemaduras de Sol en sólo cinco minutos.

Para la Dra. Agustí no es casualidad, entonces, que en algunos países, como Chile, las autoridades informen a la población de los riesgos de la exposición la Radiación Ultravioleta, mediante la creación de índices de fácil reconocimiento, como el semáforo UV, y ya se habitual que dicha información se publicada en diarios, noticieros de televisión y otros medios de comunicación masiva, aunque considera que en otros lugares del planeta los mensajes son erróneos.

“Se han dado mensajes muy optimistas, en el Hemisferio Norte la gente piensa que ya se ha acabado el problema, cuando en realidad no se ha recuperado. Por lo menos, en el Hemisferio Sur hay campañas, y hay conciencia de la necesidad de protegerse, por ejemplo, usando lentes de sol con protección UV, evitar la exposición al sol a determinadas horas, lo que no se ve tanto en el Norte”, advierte la Dra. Agustí.

¿Por qué el agujero de ozono se forma en la Antártica y en el Ártico?

El aislamiento de la Antártica y su gradiente de temperatura se transforma en una barrera que permite que su atmósfera se aísle, perdiendo contacto con el resto del planeta. En el invierno no se forma ozono, sólo se destruye. Como el ozono es un proceso constante, en verano se equilibra la ecuación y el agujero tiende a decaer, por lo que es eminentemente estacional.

En el Ártico, la situación es menos dramática, ya que por su ubicación geográfica no tiene aislamiento, aunque sí existe la gradiente de temperatura, lo que a veces provoca el aislamiento de la atmósfera, aunque en mucha menor medida que la Antártica.

Proyecciones de años hacia el ecosistema marino

La contaminación de la atmósfera causó el deterioro de la capa de ozono y esto produjo el aumento de la Radiación Ultravioleta. Posteriormente, se detuvo el declive del proceso de formación de ozono, pero igualmente quedó en niveles muy bajos. Y la verdad es que existe poca confianza en su recuperación.

A nivel de ecosistema marino, existe dificultad en la predicción y en la evaluación, por la falta de información. Por un lado, tenemos las interacciones predador-presa, donde la presa produce filtros para la radiación que pueden ser tóxicos para el predador. En sistemas costeros, donde tenemos más datos, se mencionan las influencias de aportes que afectan la transparencia del agua, como partículas, hielo y materia orgánica disuelta. En definitiva, se espera que tenga un impacto sobre ecosistemas acuáticos, diezmando poblaciones de peces y otros, inhibiendo la producción de plancton y afectando la biodiversidad.


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El profundo impacto de la Radiación Ultravioleta en los ecosistemas marinos.

Publicado por Explora Central El 11 de marzo de 2009

Equipo UV 4.jpgEl profundo impacto de la Radiación Ultravioleta en los ecosistemas marinos.

La Dra. Susana Agustí, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), de Mallorca, lidera un equipo que tiene la inédita tarea de estudiar los efectos del aumento de la Radiación Ultravioleta -aquella de la que debería protegernos la capa de ozono- sobre los ecosistemas marinos de las aguas australes chilenas y antárticas, a bordo del Crucero Científico Humboldt 2009 LINC GLOBAL.

Este grupo -que desarrolla su trabajo a bordo del buque Hespérides- lo conforman Alexandra Coello, bióloga ambiental del IMEDEA; Antonio Canepa y Francisco Vidal, ambos biólogos marinos de la Estación Costera de Investigaciones Marinas de la PUC, y Felipe Maurin, estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias Biológicas de la PUC.

La Radiación Ultravioleta penetra en el agua de los océanos, hasta 20 metros de profundidad la tipo B, y hasta 70 metros, la tipo A. El Programa EXPLORA CONICYT conversó in situ con la Dra. Agustí para que nos cuente qué efectos tiene esto y cómo se desarrolla esta investigación.

¿Hay alguna proyección respecto a los daños al ecosistema marino?

La contaminación de la atmósfera causó el deterioro de la capa de ozono y esto produjo el aumento de la Radiación Ultravioleta. Posteriormente, se detuvo el declive del proceso de formación de ozono, pero igualmente quedó en niveles muy bajos. Y la verdad es que existe poca confianza en su recuperación.

A nivel de ecosistema marino, existe dificultad en la predicción y en la evaluación, por la falta de información. Por un lado, tenemos las interacciones predador-presa, donde la presa produce filtros para la radiación que pueden ser tóxicos para el predador. En sistemas costeros, donde tenemos más datos, se mencionan las influencias de aportes que afectan la transparencia del agua, como partículas, hielo y materia orgánica disuelta. En definitiva, se espera que tenga un impacto sobre ecosistemas acuáticos, diezmando poblaciones de peces y otros, inhibiendo la producción de plancton y afectando la biodiversidad.

¿Qué datos concretos existen respecto a los daños que está causando en este momento la Radiación Ultravioleta a los organismos marinos de aguas australes y polares?

Increíblemente, no es mucho lo que se conoce todavía. Si sabemos que inhibe la producción de plancton. Las aguas antárticas están sufriendo una disminución de un 6 a 12 por ciento en producción de plancton, debido al aumento de la radiación. También sabemos experimentalmente que la población de plancton puede crecer hasta diez veces más sin la radiación.

En segundo orden, y como un efecto común a otros cambios globales, se produce una disminución de la diversidad, ya que persisten las más resistentes por sobre las menos.

La abundancia bacteriana disminuye hasta en un 20 por ciento. En peces se producen daños oculares sobre todo en la acuicultura, ya que en dichas condiciones se restringe el movimiento, lo que podría servirles para eludir la radiación. También se les deprime el sistema inmunológico. Huevos y larvas de bacalao y anchoa son muy sensibles a los daños. En crustáceos, los que más sufren también son los huevos y larvas.

En este contexto, ¿qué importancia tiene el Crucero Científico Humboldt 2009?

En Chile se ha estudiado poco el impacto de los cambios globales en los ecosistemas marinos. Estamos aquí para medir la transparencia del agua, para ver cuanto penetra la radiación y hasta qué profundidad podría hacer daño. Para ello usamos un radiómetro que mide la intensidad de la radiación con precisos sensores para Radiación Ultravioleta A y B, a la vez que registran la presión, luz y profundidad.

Complementariamente, realizamos experimentos con plancton para ver cuál puede ser el efecto sobre el crecimiento y producción del fitoplancton, comparando dos muestras. Usaremos cuarzo como pantalla, que es más caro, pero que recibe toda la radiación. Hasta ahora, las estimas que existen se han hecho con materiales que han retirado el efecto del ultravioleta, simulando un ambiente de manera incorrecta. Este es un paso adelante.

¿Qué daños puede ocasionar la Radiación Ultravioleta B en los seres marinos?

Desnaturaliza el ADN, las proteínas, los pigmentos; inhibe el crecimiento de la población total de organismos, restringe su movilidad, dificulta la fotosíntesis, entre otros. Además, reacciona con cierta materia orgánica y aumenta la toxicidad de compuestos contaminantes.

¿Qué puede hacer el ecosistema marino, “escapar” o “pelear” contra estos efectos?

Los organismos marinos siempre han estado expuestos por lo que han desarrollado sistemas de protección y reparación. El mejor de todos es no exponerse, como por ejemplo migrar a zonas de la columna de agua no iluminadas, estamos hablando de 200 metros de profundidad hacia abajo. Como lo hace el zooplancton durante el día. Pero esto no les sirve a quienes necesitan hacer fotosíntesis.

¿Qué hacen quienes intentan resistir la Radiación Ultravioleta?

Hay organismos que detectan la radiación. Algunos peces ven la Radiación Ultravioleta, por lo que pueden escoger donde hacer sus desplazamientos. Los organismos que deben hacer fotosíntesis desarrollan una amplia variedad de fotoprotección como sombrillas, sustancias antioxidantes y pigmentos que sirven como filtros solares, tal como lo hace la industria cosmética. Lo bueno es que estos filtros se transmiten a otros organismos gracias a la cadena trófica.

Incluso hay organismos que tienen sus propios de sistemas de reparación de los daños causados, donde el ADN impactado ocupa el lugar principal de lo que se busca recomponer. Son efectivos, pero no son comunes a todas las especies y tienen un alto costo energético para quienes lo implementan.

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